¿Con qué se va a encontrar el público chileno cuando venga a ver "Ansío los Alpes; ahí nacen todos los lagos"?
Bueno, es difícil explicar la obra y generalmente no me gusta explicar las obras pues de alguna manera mata la experiencia, ¿no? La experiencia del espectador para nosotros es fundamental, lo que tratamos de hacer es poner a resonar en diálogo un texto contemporáneo que viene de otro lugar, de muy lejos, de los Alpes, en nuestro contexto andino. También hacemos resonar otros elementos que no son solamente la palabra, sino la imagen, la luz, el sonido y con esto tratamos de configurar lo que el autor desde su propuesta puramente textual genera, es decir, una especie de poesía, de poema, de alguna manera una reflexión sobre la vida, sobre la muerte, sobre la condición, a veces muy extrema, de una mujer sola al final de su vida atrapada en un espacio con un hombre que está en el lugar donde ella quisiera estar que es en los Alpes. Entonces, el espectador va a tener una serie de experiencias, de símbolos, que provienen tanto del texto como de lo que nosotros le aportamos a este texto como poetas de la escena.
En la reseña de la obra se habla de que "es una especie de danza de los muertos posmoderna", ¿qué significa esta frase?
Es una danza de los muertos porque lo que llevó al autor a escribir este texto fue la muerte de un amigo en los Alpes, ahogado por las avalanchas de nieve. Nosotros hemos tomado eso de una manera literal y al mismo tiempo metafórica, pero finalmente la obra lo que hace desde su narrativa es una serie de diálogos entre este personaje, que es como un último sobreviviente, con sus cuerpos que va encontrando en la nieve.
¿Cómo se da el diálogo entre este texto original, que no es latinoamericano, y lo que ustedes agregan a esto?
Es un diálogo que nosotros intentamos construir haciendo la lectura del texto tal como el texto aparece, pero obviamente atravesado por las experiencias que tenemos nosotros. No es que tengamos una intención de ponerlo en un contexto particular, sino que por ser quienes somos, por estar atravesados por las experiencias latinoamericanas, pienso que el texto mismo y nuestra puesta en escena vehiculan eso que trae el texto y que tal vez otro director escénico europeo lo haría de otra manera.
Es inevitable que, siendo nosotros latinoamericanos, la puesta en escena produzca también unos signos que vienen de una cultura a la cual pertenecemos. Nosotros utilizamos unos elementos de los nuevos medios, cierta tecnología como soportes visuales y sonoros, pero es desde una política de baja tecnología que, políticamente, eso tiene un sentido para nosotros.
Entonces tiene un carácter muy performático.
Sí, es muy performático. El teatro que nosotros hacemos es un teatro que también está muy marcado por todas las tendencias del performance.
Utilizamos mucho las cámaras. Hay inspiraciones de ciertos gestos que hace el cine o que puede hacer la cámara, esto es muy importante dentro de esta obra pero no en particular sólo de esta, también hemos tratado de que otros lenguajes participen en la construcción de la dramaturgia. Para nosotros, los signos también están presentes en otras instancias fuera del actor, en el silencio. No siempre la dramaturgia está en la palabra del actor, sino también en el silencio del mismo. El silencio es un tiempo que a veces es difícil para el espectador porque no está acostumbrado a esa velocidad, pero es nuestra manera de trabajar con la percepción del espectador, que entre en un estado de interioridad. Se trata de provocar al público, primero las sensaciones luego la percepción, la ficción, y luego toda la parte cognitiva que tiene toda obra como su semántica.
También hay música en vivo, construimos un instrumento que es como un contrabajo en el aire, son unos cables trenzados que van de pared a pared, atravesando el escenario y está pensado de manera tal para que funcione como un elemento electroacústico. El contrabajista toca ese instrumento con su arco produciendo unas amplificaciones.
¿Todas las obras que han montado tienen esta misma característica escenográfica?
Hacemos cosas muy distintas, nuestros trabajos tienen siempre un concepto visual importante, pero a veces son supremamente minimalistas, no hay casi nada pero igual hay un concepto que está ahí. Es muy variado, a nosotros no nos podrían reconocer por un tipo de obra, sino más bien somos como un espíritu, como una actitud frente a los montajes, un alma que esta ahí siempre presente.
Mapa Teatro fue fundado por ti y tus dos hermanas, Heidi y Elizabeth. ¿Cómo ha sido trabajar con tu familia?
Nunca fue decidido a priori, nunca pensamos que íbamos a terminar los tres artistas. Mi pobre madre aún se agarra la cabeza diciendo "ni una persona seria en la familia", y ya ves, hay que ser serios para mantenerse 25 años de pie trabajando. Es difícil por supuesto, es como un matrimonio, hay que mantenerlo vivo, hay que seguir alimentándolo, pero la familia tiene también ciertas garantías, uno sabe que las peleas son siempre peleas, pero hay algo incondicional ahí que asegura que pase lo que pase, ahí vas a estar. Ha sido interesante, porque aunque nos reúne el teatro venimos de disciplinas distintas. Heidi está más cercana a la literatura, al cine, a la dramaturgia, mi otra hermana, Elizabeth, es diseñadora de vestuario, de utilería y objetos, ella viene del diseño y yo soy más de las artes plásticas visuales, entonces ha sido una mezcla interesante, una conversación interesante.
¿Quiénes forman parte de Mapa Teatro ahora?
Ximena Vargas, José Ignacio Rincón, Claudia Torres, Heidi y yo, somos la base de Mapa y según los proyectos invitamos a equipos que se suman. Obviamente tenemos actores que trabajan regularmente con nosotros, artistas que generalmente se vinculan y otras veces hay personas que participan sólo una vez, hemos hecho cosas muy distintas. Íbamos a venir a este festival con otras obras pero finalmente no se pudo, hubiera sido interesante que vieran la diversidad de cosa que hacemos.
Ya que lo tuyo es más por el lado de las artes visuales, me imagino, que las propuestas de escenografía de las obras siempre vienen de ti.
Es un dialogo siempre, pero digamos que las propuestas vienen más de mi parte y son discutidas con Heidi que tiene una gran sensibilidad visual igualmente porque ella es muy cinéfila. Lo mismo sucede cuando ella hace sus propuestas sobre la dramaturgia y a mí me producen cosas y lo conversamos.
Primera vez en Chile, ¿qué tal la experiencia?
Ha sido interesante. Estamos muy sorprendidos de este país, que sólo conocíamos a través de artistas chilenos que hemos visto en otros festivales internacionales. Siempre es muy interesante estar en un país de Latinoamérica porque uno, de alguna manera, se siente muy familiar, hablamos el mismo idioma, tenemos muchas expresiones comunes y, al mismo tiempo, hay una gran distancia ¿no? Pues porque nosotros somos del trópico y ustedes del cono sur, ahí hay una serie de elementos que nos acercan y al mismo tiempo nos distancian. Es interesante eso de conocer a alguien que pensabas que era muy parecido y muy familiar, pero finalmente no.
¿Qué se viene después de Santiago a mil?
Regresamos a Colombia porque vamos a estrenar en marzo el último proyecto que es una co-producción con el Teatro Hebbel de Berlín. Prácticamente nuestro trabajo es todo por fuera, trabajamos mucho por co-producciones, si no, no podríamos vivir de lo que hacemos en Colombia, es muy difícil. Entonces nosotros circulamos bastante y, afortunadamente, hacemos proyectos con otros países. De hecho, esta obra ha estado girando en diversos festivales y ahora en marzo la estrenamos en el Festival de Bogotá. |