| Reseña Tomando como punto de partida "El Rey Lear" de Shakespeare y Rodrigo García construimos esta tragedia trasladada a la actualidad de las guerras mediáticas, esas que siempre suceden lejos y llegan sesgadas a nuestras casas. La violencia aparece hoy, ya no sólo en el reparto interesado de "reinos", sino, en el de la vivienda familiar. La Edad Media condensada en unos pocos metros cuadrados. No hay una forma única para expresar lo trágico. La indignidad cotidiana de los países ricos, de sus ciudadanos indiferentes, carne de consumo, son suficientemente trágicos por sí mismos. El conocimiento puntual de conflictos terribles en otros lugares, no parece causar otro efecto que un mayor encierro en nuestras pequeñas miserias. Lear será, paradójicamente, el gran ausente y las protagonistas serán sus hijas, las chicas malas. Apoderándose del espacio teatral ellas cambiarán el destino de los otros personajes, suplantarán su identidad, dislocaran, engañarán y matarán con tal de cumplir sus objetivos y en donde la ambición es el rasgo principal de su carácter y la causa de su ruina, y es ahí donde nos adentramos, un poco, en la condición humana. |